Avís important

L’1 de novembre de 2014, el Partit dels i les Comunistes de Catalunya va acordar la seva dissolució com a partit polític i la cessió de tot el seu capital humà, polític i material a una nova organització unitària: Comunistes de Catalunya.

Com a conseqüència d'aquest fet, aquesta pàgina web ja no s'actualitza. Podeu seguir l'activitat dels i les comunistes a la pàgina web de Comunistes.cat.


dimarts, 30 de juliol del 2013

Sobre el proceso de unidad comunista abierto en Catalunya



“si es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es lo  importante."  Che Guevara

Tras una declaración política y la puesta en escena de instrumentos unitarios, el PCC y el PSUC-viu abren en Catalunya un proceso a la unidad a las fracciones , espacios y personas que se sienten comunistas, con el noble objetivo de construir un partido comunista fuerte, capaz de contribuir a derrotar al capitalismo. Algunos compañeros explican y escriben que el objetivo de la unidad es “refundar el PSUC y cerrar las heridas de los últimos treinta años” . 

En  mi opinión, esta afirmación presupone dos ideas que  pueden confundir más que ayudar a un proceso de convergencia: La primera acota implícitamente la unidad comunista  a las familias de  tradición psuquera. La segunda sugiere que la  ruptura del PSUC fue un error  o consecuencia de debates no resueltos.

A pesar de que nunca milité en el PSUC,  puedo reconocerme en el Partido fundado en julio de 1936 como sección de la Internacional Comunista. Dicho esto, el problema radica en crear un imaginario colectivo sin ninguna base real.  No podemos refundar aquel Partido porque cada momento histórico y cada espacio geopolítico   ha alumbrado un movimiento revolucionario y un intelectual colectivo acorde con su tiempo. 

En 1905 los campesinos  y obreros  sublevados  y  los primeros soviets  fueron el crisol –junto con unos pocos marxistas rusos-  de un nuevo PSDR (bolchevique). Una década después, las trincheras de Europa se desangran y miles de trabajadores se movilizan reclamando  paz, tierra, trabajo...; aquellos lodos  forjaron decenas de partidos  -llamados comunistas y obreros- hermanados por un ideal común. La descomposición de los imperios asiáticos  levantó a los campesinos chinos en una marcha de miles de kilómetros. 

La lucha anticolonial y antiimperialista, la experiencia del movimiento guerrillero en la sierra y las huelgas estudiantiles en la universidad fueron las bases sobre la que se creó en 1965 el Partido Comunista de Cuba. Y así podríamos seguir…; es el movimiento el que crea el órgano y no al revés.

La sugerencia de cerrar las viejas heridas de los últimos 30 años, más allá de una buena intención, esconde muchas veces un error estratégico; confundir  la unidad comunista con la unidad del espacio de la izquierda que  representa la coalición ICV-EUiA, o enfrentarlo como un problema identidario. Esta confusión ha acabado siempre por debilitar a la izquierda y fracturar el espacio comunista. No me cabe duda que un espacio comunista fuerte puede ser resolutivo para  la formación de un nuevo referente sociopolítico  que aglutine a la   izquierda transformadora catalana. Pero sin apriorismo y situando el papel de cada espacio. Los partidos comunistas no pueden ser nunca rehenes  de los procesos  o coaliciones electorales; sencillamente porque su función es diferente.

 Por lo tanto el proceso de unidad no es una estrategia urdida para el reencuentro de una parte de los herederos (PSUC-viu,PCC,ICV ) del  PSUC, porque  su historia  de luces y sombras pertenece al siglo XX  (que según Hobsbawn va de 1914 a la década de los 90) y  hemos convenido que queremos constituirnos como un espacio comunista del siglo XXI. Y eso porque estamos ante un cambio de época donde el capitalismo pretende aumentar la ganancia arrasando el género humano y los recursos del planeta. Por lo tanto, lo que hoy está en discusión  es la re-fundación  de un nuevo paradigma revolucionario.
Acabo el tema del PSUC con una anécdota y con una referencia al PCE.

Sobre el PCE, también puedo decir que aunque no milité nunca en él, forma parte de la herencia biológica que me dejó mi padre. Algunos personajes  están  explicando interesadamente que el nuevo partido será  un satélite desvalido del PCE.  Más allá de las tensiones históricas entre el PSUC y el PCE, el proceso abierto para construir un partido comunista en Catalunya parte de la plena soberanía del sujeto  (el pueblo trabajador catalán) y de su relación histórica con otros sujetos. Esto forma parte de la tradición histórica PSUC-PCE, donde las tensiones nunca fueron en clave Catalunya-España sino por diferencias políticas o estratégicas. Ahora,  que yo sepa no se plantea ningún cambio en esa visión de hermandad de libre adhesión.

La anécdota: Un comunista que había sido el máximo responsable de la revista Mundo Obrero relataba la desaparición de la escena política del PSUC como una operación de taxidermista. Se trataba de clavarle un alfiler al coleóptero (PSUC) y dejar que con el tiempo se fuera muriendo por dentro, mientras su apariencia externa, a los ojos de la gente, no se alteraba.

A parte de mucha generosidad y humildad, el nuevo espacio comunista tiene como reto recoger la tradición del pensamiento materialista, de la dialéctica y de la filosofía de la praxis como análisis  para entender y transformar la realidad. Pero sobre todo tiene el reto de retroalimentar su bagaje cultural con las nuevas redes y movimientos sociales. 

Cuando la llamada crisis económica se ha transformado en una cuestionamiento sostenido del propio régimen pactado en la Transición: corrupción, sistema judicial, Estado autonómico, monarquía, bipartidismo, derechos sociales, libertades públicas…, el sentido de los comunistas es formar parte,  y alguna vez ser hegemónicos, de las mareas  que pretenden una ruptura democrática para abrir un nuevo proceso constituyente. Por lo tanto, el programa  de la mayoría es el nuestro. Ningún cambio social relevante  se hizo con un programa político que ocupara más de un folio.

Nuestro programa es el de la ruptura democrática para construir el socialismo, pero cuál es el papel del Partido. El papel del Partido también se define haciendo. Con todo, por mi experiencia en los últimos años creo que no podemos ser un lobby de poder de ningún referente electoral, sindical o institucional .El Partido es un Intelectual colectivo con capacidad propia y con independencia de cualquier poder.  Una de las funciones centrales ha de ser la lucha de ideas, constituir conciencia de clase para empoderar al sujeto revolucionario. No olvidemos que el objetivo constituyente de un partido comunista es hacer la revolución.

La democracia interna y el cómo nos organizamos  es un tema que requiere de una dosis de autocrítica y de debate importante.

Estamos ante un proceso que tiene que abrir las ventanas de todas y todos los comunistas; con un  único veto: a los arribistas y a los pesimistas históricos, y con un único objetivo: dar a la esperanza fundamentación científica.

Juan Medina
Comunista en el  PCC y sindicalista
26 de julio de 2013


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dimarts, 22 de maig del 2012

América Latina: ¿Hacia dónde van los gobiernos de izquierda y progresistas?

América Latina: ¿Hacia dónde van los gobiernos de izquierda y progresistas?

 El auge de los movimientos sociales y la elección de gobiernos de izquierda y progresistas, son dos de los grandes acontecimientos ocurridos en América Latina en las postrimerías del siglo XX y los albores del XXI. Pese a la aún hoy no resuelta tensión entre «lo social» y «lo político», es decir, entre las formas de organización y lucha social, y las formas de organización y lucha política, la relativa convergencia de ambas fue la que contuvo y desaceleró la avalancha reaccionaria que azotó a la región en las décadas de 1980 y 1990, festín de la concentración y transnacionalización de la riqueza y el poder político, con su correlato de agravamiento de la pobreza, la miseria y la exclusión social.

Cuando en el mundo se enseñoreaban el desconcierto y el abatimiento provocados por el colapso de los paradigmas comunista y socialdemócrata europeos, en América Latina, la irrupción de los nuevos movimientos sociales y la determinación de un amplio espectro de fuerzas políticas de izquierda de emprender lo que se conoció como búsqueda de alternativas al capitalismo neoliberal, abrieron nuevos caminos en sustitución de los que cerraban. Por esos caminos hemos avanzado desde entonces, pero al adentrarnos en segunda década del siglo XXI, ya no basta con hablar de «nuevos» movimientos ni de «búsqueda» de alternativas.

En rigor, los llamados nuevos movimientos sociales surgen en los años sesenta (¡hace ya más de cinco décadas!) en los Estados Unidos, Europa Occidental y América Latina, con características derivadas de la situación de cada región. En la nuestra, su identificación y reconocimiento generalizado como tales data de los años ochenta (hace ya más de tres décadas) porque hasta entonces habían estado entre-mezclados con los movimientos clandestinos e insurgentes surgidos bajo el influjo de la Revolución Cubana. Ese es el momento en el cual:
1) el cambio en la situación internacional y regional provoca el declive de la lucha armada, y relega a las organizaciones sociales y políticas tradicionales a planos secundarios y hasta marginales;
 2) los nuevos movimientos sociales demuestran ser inmunes al efecto de la crisis terminal del «socialismo real» y el advenimiento del mundo unipolar; y,
 3) se evidencia su condición de protagonistas principales de la lucha contra el neoliberalismo y contra las más diversas formas de opresión, explotación y discriminación. En lo referente a los gobiernos de izquierda y progresistas, a más de trece años de la victoria de Hugo Chávez en la elección presidencial venezolana de 1998, ya son diez los existentes en América Latina continental, parte de los cuales está en su tercer período consecutivo, otra en el segundo y el resto en el primero.



Es conocido que los procesos históricos, como el tránsito de una formación económico social a otra, por ejemplo, del feudalismo al capitalismo, tardan siglos y atraviesan por etapas de avance y retroceso. No está de más recordar los setenta y cuatro años en la fracasada experiencia de la Unión Soviética. Visto desde esta perspectiva, las cinco décadas transcurridas desde el nacimiento de los «nuevos» movimientos sociales, las tres décadas transcurridas desde que se les reconoce como tales en América Latina, y el poco más de una década transcurrido desde el inicio de la elección de los gobiernos latinoamericanos de izquierda y progresistas, son lapsos incomparablemente breves. Pero, desde otra perspectiva, en esos largos procesos históricos se abren y cierran «ventanas de oportunidad», cuyo aprovechamiento los acelera y cuyo desperdicio los derrota o, al menos, los retrasa. Es en esta perspectiva en la que tenemos que ubicarnos.
Marx afirmaba que capital que no crece, muere. En forma análoga podemos decir que proceso de transformación social revolucionaria o de reforma social progresista que no avanza, muere: abre flancos a la desestabilización del imperialismo y la derecha local, y fomenta la desmovilización, el voto de castigo y la abstención de castigo de los sectores populares defraudados. Por eso es que debemos preguntarnos en qué medida los «nuevos» movimientos sociales, que en los años sesenta, setenta, ochenta y noventa estuvieron a la altura de las circunstancias, se han convertido en movimientos social-políticos, es decir, han logrado desarrollar la vocación y la capacidad de luchar por una transformación social revolucionaria. Y también, por las mismas razones, debemos preguntarnos si los actuales gobiernos de izquierda y progresistas están enrumbados hacia la edificación de sociedades «alternativas» o si serán un paréntesis que, en definitiva, contribuya al reciclaje de la dominación del capital. El objetivo de estas preguntas no es calificar o descalificar a una u otra fuerza política o social-política, o a uno u otro gobierno de izquierda o progresista, sino recordar una sentencia del siglo XX que no pierde vigencia en el XXI: sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario.

Como es lógico, entre la izquierda de épocas anteriores y la actual, hay similitudes y diferencias. Una similitud es que, como ocurrió de manera periódica en los siglos XIX y XX, el comienzo de una nueva etapa histórica obliga a la izquierda a formular nuevos objetivos, programas, estrategias y tácticas. Una diferencia es que, tanto las corrientes revolucionarias, como las corrientes reformistas del movimiento obrero y socialista nacido en el siglo XIX, habían elaborado y debatido sus respectivos proyectos políticos mucho tiempo antes de que la Revolución Bolchevique en Rusia (1917) y la elección del primer ministro laborista Ramsey McDonald en Gran Bretaña (1924), llevaran al gobierno, por primera vez, a representantes de una y otra, mientras que la izquierda latinoamericana actual llegó al gobierno sin haber elaborado los suyos. La izquierda latinoamericana llega al gobierno sin descifrar la clave para dar el salto de la reforma social progresista a la transformación social revolucionaria, sin la cual quedará atrapada en el mismo círculo vicioso de reciclaje del capitalismo concentrador y excluyente que la socialdemocracia europea. Este es el problema pendiente: construir la imprescindible sinergia entre teoría y praxis revolucionaria.
Los denominados gobiernos de izquierda y progresistas electos en América Latina desde finales de la década de 1990, son en realidad gobiernos de coalición en los que participan fuerzas políticas de izquierda, centroizquierda, centro e incluso de centroderecha. En algunos, la izquierda es el elemento aglutinador de la coalición y en otros ocupa una posición secundaria. Cada uno tiene características particulares, pero es posible ubicar a los más emblemáticos en dos grupos. Estos son: a) gobiernos electos por el quiebre o debilitamiento extremo de la institucionalidad democrático neoliberal, como ocurrió en Venezuela, Bolivia y Ecuador; y, b) gobiernos electos por acumulación política y adaptación a las reglas de juego de la gobernabilidad democrática, caracterización aplicable a Brasil y Uruguay. Además, están los casos de Nicaragua, El Salvador, Paraguay, Argentina y Perú, sobre los cuales el espacio no nos permite siquiera unas escuetas palabras de referencia.

¿Cómo se explica la elección de gobiernos de izquierda y progresistas en el mundo unipolar donde imperan la injerencia y la intervención imperialista?
Se explica por cuatro razones fundamentales, tres de ellas positivas y una negativa. Las positivas son:


1. El acumulado de lucha de las fuerzas populares libradas en la etapa abierta por el triunfo de la Revolución Cubana, en la cual, aunque no alcanzaron los objetivos máximos que se habían planteado, demostraron una voluntad y capacidad de combate que obligó a las clases dominantes a reconocerles los derechos políticos que les estaban negados.

2. La lucha en defensa de los derechos humanos que forzó la suspensión del uso de la violencia más descarnada como mecanismo de dominación.

3. El aumento de la conciencia, la organización y la movilización social y política registrado en la lucha contra el neoliberalismo, que sienta las bases para la participación política y electoral de los sectores antes marginados.


Como contraparte, la razón negativa es la apuesta del imperialismo norteamericano a que la unipolaridad le permitiría someter a los países latinoamericanos a los nuevos mecanismos transnacionales de dominación, motivo por el cual dejó de oponerse de oficio a todo triunfo electoral de la izquierda, como había hecho históricamente. A todo lo anterior debe agregarse un factor volátil: el voto de castigo a las fuerzas políticas de derecha por los efectos socioeconómicos de la reestructuración neoliberal, es decir, un voto no ideológico, ni político, y mucho menos cautivo de la izquierda, que ésta puede perder si su ejercicio de gobierno no satisface las expectativas.

¿Por qué fuerzas políticas y social-políticas de la izquierda latinoamericana llegan al gobierno sin siquiera haber esbozado las líneas gruesas de sus proyectos estratégicos o, aún peor, en algunos casos sacrifican sus proyectos estratégicos para llegar al gobierno?

Ello es resultado de cuatro factores que ejercen una influencia determinante en las condiciones y características de las luchas populares en el subcontinente:

1. El salto de la concentración nacional a la concentración transnacional de la propiedad, la producción y el poder político (la llamada globalización), ocurrido en la década de 1970, tras un proceso de acumulación de premisas finales que se desarrolla durante la segunda posguerra mundial, que cambia la ubicación de América Latina en la división internacional del trabajo y modifica la estructura socioclasista.

2. La avalancha universal del neoliberalismo, de la década de 1980, desarticula las alianzas sociales y políticas construidas durante el período nacional desarrollista y establece las bases de la reestructuración de la sociedad y la refuncionalización del Estado sustentadas en función de la concentración y transnacionalización de la riqueza.

3. El derrumbe de la URSS y el bloque europeo oriental de posguerra, entre 1989 y 1991, que le imprime un impulso extraordinario a la reestructuración neoliberal, provoca el fin de la bipolaridad estratégica, que actuó como muro de contención de la injerencia y la intervención imperialista en el Sur durante la posguerra y tiene un efecto negativo, a corto plazo, para la credibilidad de todo proyecto social ajeno al neoliberalismo, no solo anticapitalista, sino incluso apenas discordante con él, efecto que llega a ser devastador para las ideas de la revolución y el socialismo.

4. La neoliberalización de la socialdemocracia europea, en sus dos grandes vertientes, la Tercera Vía británica y la Comisión Progreso Global de la Internacional Socialista, en la década de 1990, que recicla la doctrina neoliberal cuando su inducida credibilidad se desploma, la encubre con una presentación humanista, «light» y «progre».

Téngase en cuenta que los primeros triunfos de fuerzas de izquierda y progresistas en elecciones presidenciales latinoamericanas, el de Chávez en Venezuela (1998) y el de Lula en Brasil (2002), se producen cuando el efecto acumulado de estos factores está en su apogeo, en particular, es el momento de mayor impacto en América Latina de las ideas de la Tercera Vía y la Comisión Progreso Global. Esos factores combinados ejercen una influencia determinante en los gobiernos de Brasil, Uruguay, Argentina y otros, y una influencia menos evidente, pero también efectiva, en los de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Tras el derrumbe de la URSS, el desaparecido dirigente revolucionario salvadoreño Schafik Hándal empezó a repetir una idea que parece simplona, pero es más profunda que un sinnúmero de doctas reflexiones: «Habrá socialismo –decía Schafik– si la gente quiere que haya socialismo». Las preguntas que se derivan de esta idea son: ¿Quiere que haya socialismo la gente de Venezuela, Bolivia, Ecuador, los países cuyos procesos políticos se corresponden con la definición de revolución entendida como acumulación de rupturas sucesivas con el orden vigente? ¿Quiere que haya socialismo la gente de Brasil, Uruguay, Nicaragua u otros países latinoamericanos gobernados por fuerzas de izquierda o progresistas? A estas preguntas tenemos que añadir otras: ¿sabe la gente de esos países qué es socialismo? ¿Comparten los líderes de esos países nuestro concepto de socialismo que, al margen de las diferentes condiciones, características, medios, métodos y vías, implica la abolición de la producción capitalista y del sistema de relaciones sociales que se erige a partir de ellas y en función de ellas? ¿Hay en esos procesos fuerzas políticas capaces de concientizar a la gente para que quiera que haya socialismo? ¿Lo están haciendo? Todas estas preguntas son cruciales, pero las definitorias son las dos últimas.

Planteada en términos teóricos, la idea, en apariencia simplona, de Schafik implica que para avanzar en dirección al socialismo los procesos de reforma o transformación social de signo popular que hoy se desarrollan en América Latina necesitan: teoría revolucionaria; organización revolucionaria; bloque social revolucionario, basado en la unidad dentro de la diversidad; y solución del problema del poder, este último entendido como la concentración de la fuerza imprescindible para producir un cambio efectivo de sistema social. Podemos hablar de protoformas de esos cuatro elementos en Venezuela, Bolivia y Ecuador, y quizás en algunos otros gobernados por fuerzas de izquierda y progresistas, pero en ninguno se puede hablar de formas acabadas.

Nada de esto es nuevo. De todo ello habla desde hace años y, quizás, hasta de manera sobredimensionada, porque a esos elementos se atribuye el papel determinante en la formación de la identidad del futuro socialismo latinoamericano. Sin dudas, su papel será crucial, pero lo determinante es cómo, cuándo, dónde y en qué condiciones tendrá lugar el acceso al poder político, sea mediante su conquista o construcción. Sin estas respuestas, no puede hablarse de Socialismo del Siglo XXI, Socialismo en el Siglo XXI, Vivir Bien, Buen Vivir, o cualquier noción similar, más que como una utopía realizable de contornos aún muy difusos.


- Roberto Regalado es Doctor en Ciencias Filosóficas, profesor-investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana y coordinador de varias colecciones de la editorial Ocean Sur. En este artículo se esbozan algunas ideas contenidas en su libro La izquierda latinoamericana en el gobierno: ¿alternativa o reciclaje?, Ocean Sur, México D.F. 2012 (259 pp.).

Este texto es parte de la revista “América Latina en Movimiento”, No 475, correspondiente a mayo de 2012 y que trata sobre "América Latina: Las izquierdas en las transiciones políticas” disponible en http://alainet.org/publica/475.phtml

URL de este artículo: www.alainet.org/active/54926


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dilluns, 9 de gener del 2012

La Guerra contra Siria, que pasó y que va a pasar

I.- La Guerra Silenciosa. Para nadie era un secreto -fue revelado recientemente por altos personeros del los actuales y precedentes gobiernos de EE.UU – que este país había planificado la actual ofensiva en el Medio Oriente e instruido al aparato de “generación de conflictos” que preparara el Plan de Guerra psicológico-informativa para lograr los objetivos planteados.


El Departamento de Estado, los Órganos de Seguridad Nacional agrupados y bajo un mando único y el Departamento de Defensa, se dieron a la tarea de organizar todos los pormenores necesarios que permitirían cumplir con la estrategia ya aprobada en el Club Bilderberg.


En este caso se debió comenzar con la estratificación de la sociedad, lo que implicaba separar por grupos de interés el espectro social sirio: militares; jóvenes; oposición intelectual interna y externa; líderes de opinión; académicos; etc. La tarea consiste en crear auditorios objetivos y los canales de comunicación política dentro de estos auditorios, por intermedio de los cuales se transmitirá posteriormente la influencia psicológico- informativa de un receptor a otro.


Es necesario destacar que durante este proceso se incluyen igualmente, tanto los partidarios del Gobierno sirio y sus autoridades, como los opositores, solo que las acciones a desarrollar con unos y otros difieren en forma y contenido. Igualmente se consideran aquellos grupos sociales que no tienen una definición política, ni con el Gobierno ni con la oposición.


Los medios masivos de difusión (MMD) occidentales juegan un papel fundamental en la realización de las acciones psicológico-informativas que se están desarrollando en Siria, no solo por su influencia en la opinión pública interna e internacional, sino y porque sirven de patrón para conocer las líneas de desarrollo de las operaciones psicológicas en curso y permiten medir sus resultados y corregir el curso.


Si observamos el empleo de los MMD nos percataremos cómo éstos han tratado de definir grupos que responden a intereses comunes (supuesta democratización de la sociedad, aparición de líderes informales que “ayudan” a aglutinar y dirigir la “explosión” espontanea de inconformidad de los ciudadanos), dentro de la sociedad Siria.


Estos grupos fueron estructurados a partir de los hechos provocados en la ciudad de Deraa en el sur de Siria, zona donde existen las premisas necesarias para activar la acción de los opositores al Gobierno Sirio.


Por otro lado se empezó a conformar una “oposición” externa, compuesta por intelectuales que viven fuera de Siria, con el objetivo de darle una imagen aceptable y canalizar de esta forma la “revolución democrática”.


Paralelamente se desarrolla una amplia y certera campaña de manipulación psicológico-informativa de la opinión pública internacional, que incluye medios, métodos y procedimientos diplomáticos, políticos, informativos, económicos, financieros y militares.


Todas estas acciones conllevan a la polarización de los grupos en conflicto. Por un lado, los grupos internos creados asumen la inclinación política que se les induce desde los centros de poder occidental, generando un enfrentamiento que en determinado momento paso a ser violento. Por otro, el Gobierno se ve obligado a “reprimir” los grupos armados, lo que permite crear una matriz informativa que justifique la intervención.


De esta forma, tenemos que, primero se estimuló la creación de estratos que se fueron formando con el objetivo de emplearlos en la desestabilización del país y posteriormente se activaron para radicalizar el proceso.


De forma simultanea, se organizó una campaña de satanización del Presidente Sirio Bashar al Asad empleando para ello los medios diplomáticos (Liga Árabe, Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Organizaciones no Gubernamentales) y a su vez en el plano económico-financiero se bloquean cuentas y se cierran mercados con el objetivo de limitar los accesos a recursos básicos de supervivencia del país y con esto tratar de provocar malestar y desesperación en determinados estratos de la población que apoyan al gobierno y que culparían supuestamente a este de las penurias por las que pasan.


La utilización de la violencia en las acciones de los grupos opositores y su posterior manipulación y sobredimensionamiento por parte de los MMD y representantes de organizaciones afines a occidente, permiten además influir sobre la opinión pública internacional en interés de crear un consenso que permita justificar acciones militares para “salvaguardar” a la población civil y detener el conflicto.


Es de esperar que dentro de las operaciones psicológicas que se desarrollan en Siria se incluyan aquellas dirigidas a los miembros de las FF.AA y sus familiares. En otros casos recientes –Iraq, Libia- las potencias occidentales han penetrado los altos mandos y mandos intermedios de los cuerpos armados, logrando un eficiente nivel de comprometimiento y deserción, lo que ha facilitado las acciones de los agresores para el logro de su objetivo con una menor resistencia.


Sincronizadamente se realizan en Siria diversas operaciones psicológicas contra los miembros de la FF.AA, con el objetivo de generar confusión y temor. Por un lado, se pretende hacer creer que los grupos armados por occidente dentro de Siria representan al pueblo y las FF.AA no deberán combatir contra ellos so pena de violar los Derechos Humanos. Igualmente se desea instalar una sensación de temor y miedo a represalias y posteriores ajustes de cuenta.


II.- Situación actual del conflicto.


Las operaciones psicológico-informativas que se desarrollan contra Siria se encuentran en el siguiente punto de acción:


Realización de acciones violentas por grupos activos que son pertrechados desde el exterior para generar caos, confusión y de esta forma servir de pretexto para sanciones y acciones punitivas. El Gobierno está movilizando a sus simpatizantes para enfrentar la Guerra impuesta al país, empleando los medios a su alcance y preparar a la población para enfrentar acciones más violentas en un futuro cercano. Está en pleno desarrollo una operación informativa empleando medios diplomáticos y políticos (chantajes y presiones) con el objetivo de lograr el consenso necesario en la arena internacional que permita la realización de una operación militar contra Siria con el empleo de medios aéreos, navales y terrestres. El Gobierno está tratando de fortalecer su posición con países que no tienen una actitud hostil (Rusia, China, Argelia, Irán, Líbano, América Latina) hacia Siria, con el objetivo de crear un frente que se oponga en el plano diplomático, político, financiero, económico y militar al bloque occidental. La OTAN con EE.UU a la cabeza, está dando los primeros pasos para la realización de una operación militar a gran escala contra Siria. La presencia del portaviones George Washington y su escolta en las aguas cercanas a la zona, el traslado y refuerzo de tropas en Qatar y Arabia Saudita y los preparativos en Turquía son síntomas inequívocos de que están en marcha los preparativos para la invasión. A diferencia del conflicto con Libia e Iraq, la posición rusa marca la diferencia. Las experiencias de estos dos conflictos demuestran que las concesiones que China y Rusia hicieron a occidente no condujeron a nada bueno. El Gobierno ruso por fin comprendió que las apetencias hegemónicas de EE.UU no serán saciadas con nada y el cerco que se teje alrededor de estas dos potencias cada vez se cierra más. Por primera vez Rusia declara que la real causa del conflicto son los grupos irregulares que occidente armó para desestabilizar a Siria.


III.- Acciones a desarrollar por el “Eje de la Guerra”.


Siguiendo el esquema de las operaciones psicológico-informativas, occidente deberá comenzar a ejecutar la última parte del Plan que conllevaría al logro de sus objetivos. Si bien las estrategias no han sido homogéneas en los conflictos anteriores (Yugoslavia, Afganistán, Iraq y Libia), determinado esto por las diferencias de todo tipo que surgieron en cada caso, parece haber un consenso de que el esquema Libio es el más cercano a seguir en este caso. En él se resumen de algún modo las experiencias adquiridas anteriormente y la intención de minimizar el componente militar o violento por razones obvias (su costo político, su sesgo psicológico, su costo financiero y su acción corrosiva sobre la imagen). Claro que, Siria no es Libia y tiene sus especificidades.


No hay una oposición interna estructurada. No hay un liderazgo ni institucional ni personal de la oposición. El Gobierno sirio está más centrado en su accionar y tiene un respaldo real que no se puede subestimar. Rusia ha asumido una posición firme y ha pertrechado a Siria con medios que pueden ser decisivos si los saben emplear correctamente. Las FF.AA Sirias parecen tener mayor cohesión combativa.


Solo le queda a occidente subir la espiral de violencia y lanzarse a una invasión o emplear la variante de desgaste si no está seguro de que puede triunfar.


Las acciones a realizar en estos casos se pudieran agrupar de la siguiente forma:


a) Informativas.- El empleo de los MMD juega un importante papel en esta etapa de desarrollo de la guerra. Por un lado es necesario “justificar” ante la opinión pública internacional y muy especialmente ante la opinión publica de los países miembros del “Eje de la Guerra” (EE.UU, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Canadá), la posible realización de “bombardeos humanitarios” y posterior invasión terrestre, considerando los costos financieros, en vidas humanas e imagen política que esta operación conlleva.


Por otro lado se necesita provocar cambios en la psiquis de los sirios que generen un malestar conducente a la sublevación y derrocamiento del actual Gobierno.


En el campo de la computación y las nuevas tecnologías de comunicación se hace indispensable difundir un ambiente de inseguridad, malestar y desasosiego que permita influenciar desfavorablemente en el estado de ánimo de la población. Para ello se emplearan métodos clásicos como el de los rumores, las mistificaciones, los espejismos y fundamentalmente el empleo de recursos psicológicos que permitan reblandecer la ideología predominante. Ya se conoce de la captura en territorio Sirio por parte de las fuerzas gubernamentales, de modernos equipos de comunicación entregados por occidente a los “rebeldes”.


Igualmente ya deben de estar operando en las cercanías de Siria múltiples estaciones de radio que bajo los apelativos de “Libertad”, “Democracia”, “Unidad”, transmiten los mensajes para la subversión informativa. Esto se incrementará según se acerque el momento de comenzar la operación a gran escala. Debemos considerar también el empleo de la TV en un país donde su uso esta difundido de forma masiva. Para ello entraran en operaciones los “Comando Solo”, aviones equipados especialmente para la Guerra electrónica y que poseen entre sus características el poder operar desde fuera del territorio nacional, además de generar múltiples transmisiones al unísono tanto de radio como de TV. Igualmente posee equipamiento para detectar las frecuencias de trabajo de los medios enemigos y para bloquear su salida al aire, sustituyéndola por las propias.


Es de esperar que las fuerzas del Comando de Operaciones Especiales radicado en Fort Bregg tenga ya un levantamiento de todas las emisoras radiales y televisivas de Siria, su frecuencia de trabajo, localizaciones y régimen de transmisiones y en algún momento se procederá a silenciarlas ya sea por medios electrónicos – empleando el “Comando Solo” – o por medios militares, para posteriormente sustituirlas por transmisiones subversivas desde los territorios aledaños al país, o el propio “Comando Solo”.


Aunque ya debe de estarse empleando masivamente el uso de folletos y octavillas, éstas se incrementarán de forma sustancial en momentos previos a los bombardeos y la invasión, ya que se ha demostrado su eficacia para la influencia psicológica, fundamentalmente entre los miembros de las FF.AA. Los mensajes estarán dirigidos a suplantar la decisión de defender su país por parte de los sirios mediante el miedo, los rumores falsos, la creación del mito a la superioridad de la OTAN, las prebendas económicas y los supuestos objetivos “humanitarios” que tienen los soldados invasores.


EE.UU y la OTAN mantendrán su presión sobre la Liga Árabe, organización compuesta fundamentalmente por Monarquías y Gobiernos corruptos al servicio de occidente, para lograr una condena definitiva y un pasaporte para la realización de la invasión que comenzara con un periodo de ablandamiento y desgaste sistemático con el empleo de misiles de largo alcance y la aviación embarcada y estratégica.


No faltarán las presiones sobre la ONU y sus instituciones para que sancione de una forma u otra a Siria. Aunque EE.UU conoce que Rusia vetará cualquier intento de resolución condenatoria en el “Consejo de Guerra” de la ONU, el objetivo de la presión es crear una “imagen informativa” de Rusia, poniéndola en una disyuntiva de tener que apoyar a un “régimen cruel y totalitario”.


Por último no podemos dejar de señalar algunos ejemplos de determinadas leyes de la influencia informativa:


La mentira deberá ser en cierta forma dosificada y mantener la apariencia de veracidad; la necesidad de tener una idea clara de lo que espera el auditorio, lo que permitirá crear un ilusión elaborada específicamente para este auditorio; emplear la “lógica de acción colectiva” de la responsabilidad mutua; emplear la información obtenida y no divulgada, que sea contraria a la línea oficial. Referirse a los “principios sagrados” de la nación. Emplear los símbolos y las simbolizaciones de acuerdo a la tecnología de la imitación, utilizando como medios más efectivos las metáforas, mitos y rituales.


b) Psicológicas.- En realidad todas las medidas y acciones que realiza el “Eje de la Guerra”, están encaminadas a la influencia psicológica ya sea de la población siria, como de la comunidad internacional.


Hay acciones específicas que están enmarcadas dentro de lo puramente psicológico. Entre estas se encuentran:


Creación de terror y pánico entre la población y los miembros de las FF.AA para desmoralizarlos y disminuir su fe en la defensa y la capacidad de lograr el éxito. Acciones para generar un sentimiento de confusión en las fuerzas de defensa del país y hacer creer que es inferior y no tiene posibilidades de contrarrestar la fuerza del agresor. Tratar de mostrar una superioridad de la técnica militar y el armamento, que conllevaría no solo a una derrota “inevitable”, sino y a grandes pérdidas humanas y materiales. Impulsar a los militares a la deserción, prometiéndoles grandes sumas de dinero y un trato “digno” e indulgente, lo que los “salvaría” de una inevitable derrota. En algunos casos, se muestran algunos desertores que supuestamente están disfrutando de la “libertad” y “generosidad” de los agresores.


c) Militares.- La realización de acciones militares representa el elemento más controvertido de los enfrentamientos que actualmente está llevando el “Eje de la Guerra”. Los casos de Yugoslavia, Afganistán, Iraq y Libia, por mencionar solo algunos, demuestran cuan complicadas y contradictorias pueden ser las acciones militares.


El problema fundamental radica en los aspectos negativos que traen aparejadas estas acciones y que no siempre se pueden asumir con facilidad, incluso si se logran los objetivos trazados, que casi siempre incluyen el derrocamiento del Gobierno existente y la instauración de una administración dócil a los intereses de occidente.


Ante todo es necesario tener en cuenta que para derrocar un Gobierno es necesario quitarle el poder a los que lo ostentan, destruir sus órganos de seguridad y convencer a la población que esto es lo correcto y más conveniente para el país.


En la mayoría de los casos es inevitable utilizar la fuerza, lo que a su vez trae aparejado: grandes gastos financieros; enorme costo político; creación de un sentimiento de animadversión de la población agredida contra los agresores; gran destrucción de instalaciones militares, industriales, y civiles; cuantiosas pérdidas humanas por ambos bandos y una prolongada contaminación ambiental.


En Siria el “Eje de la Guerra” no puede obtener estos objetivos sin este costo. Para ello se desarrolla la Guerra psicológico-informativa, tratando de minimizar la campaña bélica y con esto lograr con menos traumas los objetivos trazados. Solo que Siria no es Libia y difícilmente la OTAN podrá estructurar el “paseo” que constituyó la campaña Libia.
Para ello están organizando un ataque fulminante que provoque un quiebre de la resistencia en el menor tiempo posible. En este caso se necesita de la participación de aliados mediorientales (Turquía, Jordania, Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes), con apoyo, fundamentalmente logístico y de inteligencia, de Israel.


Algunos se preguntaran y ¿Por qué no Israel? El tema israelí es muy complejo, primero que todo su colaboración haría inviable la participación de otros países árabes que no confían en ellos y generaría una verdadera revolución contra esta guerra, a favor de Siria, en el Medio Oriente. Por otro lado al Líbano no le convendría esta coyuntura pues Hizbolla lanzaría una ofensiva y generaría una situación insostenible al frágil Gobierno libanes.


La situación en Turquía no es menos problemática pues, para lanzar una invasión terrestre es indispensable utilizar territorio turco y esto produciría un eventual levantamiento de los kurdos en Turquía que serían difíciles de controlar.


Hay que considerar que Siria está demasiado cerca de Israel y con los nuevos medios que Rusia puso a su disposición, incluyendo los Sistemas Antiaéreos S-300 y los complejos de cohetería costeros, pueden golpear con facilidad los medios aéreos y navales israelíes.


Por último la OTAN le tiene una gran desconfianza a los dirigentes israelíes, que en caso de verse en una situación embarazosa y presionado por los extremistas de derecha que dictan las reglas en Israel, emplee su arsenal nuclear y generen una catástrofe de incalculables proporciones.


En síntesis Israel apoyará desde la sombra.


No se puede dejar de tener en cuenta la reciente renuncia, hecha oficial por parte de EE.UU, del Tratado sobre Fuerzas Armadas Regulares en Europa (AFARE), firmado con Rusia en 1990 y que Moscú había prorrogado en el 2007, buscando mantenerlo vivo hasta que se llegara a un nuevo acuerdo. Es sintomático que, a pesar que desde el 2007 este acuerdo estaba prácticamente muerto, es solo ahora que el Gobierno de EE.UU lo denuncia ante Moscú, lo que hace pensar a muchos analistas que esto está relacionado con los movimientos de Fuerzas que este país necesita desplegar en Turquía y que sería interpretado por Rusia como una violación del tratado.


En estos momentos las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) de los países integrantes del “Eje de la Guerra” deben de estar operando en suelo Sirio e incrementarán sus operaciones en la medida en que se acerque el momento de la operación de invasión.


Las misiones fundamentales a cumplir por las FOE serán:


Determinar los objetivos y dirigir posteriormente los ataques a desarrollar por la aviación y los misiles de largo alcance durante los bombardeos de desgaste contra Siria. Preparar el terreno para las acciones de la invasión terrestre lo que incluye labores de inteligencia y reconocimiento del terreno. Dar apoyo a los grupos “rebeldes”, prepararlos y mejorar su accionamiento táctico. Organizar actos terroristas para infundir pánico, caos y confusión entre la población siria y las fuerzas de Seguridad. A su vez debilitar la infraestructura económica del país. Realización de acciones diversionistas contra las redes de comunicación y transmisión de datos, con el objetivo de limitar el mando de la defensa y desorganizar la economía. Captura o eliminación de personalidades sirias que apoyen al Gobierno. Desarrollar acciones violentas contra determinados grupos étnicos, con el objetivo de culpar a otro grupo existente en el país y de esta forma confrontarlos en una lucha fratricida que debilitaría la unidad nacional en una nación donde las relaciones interétnicas son un modelo para la región.


IV.- Contramedidas.


Con anterioridad dijimos que Siria no es Iraq, ni Afganistán, ni Libia. Los dirigentes sirios han comprendido el peligro que sobre su país se cierne y deben de actuar acorde a las circunstancias.


La agresión militar es inminente y el “Eje de la Guerra” no se detendrá si piensa que puede tener éxito en su campaña, por lo que la única opción que le queda a Siria es tomar todas las contramedidas pertinentes para demostrar a occidente que el costo de una intervención militar es impagable.


Considerando las experiencias acumuladas en otros conflictos como el de Vietnam, Yugoslavia, Afganistán, Iraq, Sudan y Libia, además de los éxitos que en esta materia han tenido países sometidos a planes y operaciones psicológico-informativas como son los casos de Cuba, Corea del Norte, Irán, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y otros, los dirigentes sirios deberán implementar un conjunto de contramedidas indispensables para salvaguardar su soberanía e integridad territorial.
Estas acciones se pueden agrupar de la siguiente forma:


1. Contramedidas Diplomáticas.- En este campo Siria debe desarrollar una fuerte campaña de esclarecimiento del carácter soberano de sus acciones, haciendo hincapié en los países que apoyan a su Gobierno y en aquellos que tienen una posición aparentemente neutral. Deben ser impetuosos en los organismos internacionales para mostrar su verdad y fundamentalmente emplear con mucha creatividad las razones que los asisten, mostrando las pruebas que obran en su poder de la injerencia extranjera en su territorio y utilizando todas las posibilidades que los MMD le ofrecen en este sentido.


Igualmente importante para los sirios será poner en la ilegitimidad a la Liga Árabe, apoyándose fundamentalmente en la relación de subordinación que tienen las monarquías árabes con EE.UU. Sería igualmente significativo si Siria lograra convencer a los países que la apoyan de una forma u otra de salir de la Liga Árabe, con el argumento de que en un futuro cercano serán ellos posiblemente los acusados y demostrándole que la Liga ya no responde a los intereses de los pueblos en la región.


Por otro lado fortalecer el papel de Rusia y otros países que apoyan a Siria sería fundamental para crear un concierto de voces que hagan percibir a la opinión pública internacional que no existe un estado de opinión mayoritario que favorezca la actitud de occidente de derrocar al Gobierno sirio.


1. Contramedidas Psicológico-Informativas.- El Gobierno sirio debe estar consciente de que occidente empleará todo su arsenal tecnológico para imponer el control informativo, fundamentalmente dentro del territorio de la nación árabe, empleando para ello todo tipo de métodos entre los que se encuentran las falsificaciones, el descredito, la distracción, la intimidación, el rumor, la desestabilización, etc.


De hecho algunos de estos métodos ya se emplean. Por ejemplo, recientemente se demostró que la campaña para acreditarle al Gobierno sirio cerca de 3,500 muertos entre la población civil, era falsa, inclusive se conoció que dicha maquinación era sostenida por una supuesta organización musulmana que tenía sus bases en…Londres?! Muchos de los nombres barajados por esta organización están vivos y fueron obtenidos de la guía telefónica. Esto es un clásico ejemplo de falsificación.


Es importante que los sirios conozcan al detalle cómo se orquestan estas acciones de Guerra Informativa, para lo cual deberán utilizar intensamente los MMD que poseen. Igualmente deberán apoyarse en los medios de países amigos, con el fin de divulgar por el mundo las acciones que se desarrollan en su contra por parte de EE.UU y sus aliados occidentales y mediorientales.


De hecho ya está en camino una intensa campaña de descredito con relación a las medidas tomadas por los gobernantes sirios para satisfacer las inquietudes de la población. Se hace necesario igualmente organizar una contra campaña en el interior de Siria y en la arena internacional para divulgar el verdadero contenido de las medidas aplicadas por el Gobierno, su alcance y beneficios. Para ello se deben de emplear los MMD, folletos, octavillas y otros medios que resuman las ideas planteadas. Un papel importante deberán jugar las ONG que dentro del país apoyan sinceramente el proceso de restructuración.


Capítulo aparte merece el intento de desviar la atención del conflicto sirio con el conflicto iraní. Si bien es cierto que para el “Eje de la Guerra” los dos países están en el punto de mira, el costo de una agresión a Irán sería, en las circunstancias actuales, impagable. La posibilidad de una derrota dejaría muy mal parado a EE.UU, produciéndose de hecho el Síndrome de Irán, al igual que ocurrió en Vietnam.


En este momento el objetivo inmediato es Siria.


Es igualmente relevante la preparación psicológica que se debe llevar con la población y las FF.AA, para fortalecer el espíritu de resistencia y convicción en la victoria. El enemigo tratará por todos los medios de intimidarlos, crear pánico y terror, al principio empleando los MMD y la radio (pueden haberse distribuido ya miles de radiorreceptores sintonizados a una frecuencia en la que transmiten las emisoras “disidentes”), que divulgarían las consecuencias de los conflictos en Afganistán, Iraq y Libia. Posteriormente emplearán medios más agresivos como los bombardeos indiscriminados y las nuevas tecnologías psicotrópicas y desconocidas. Contra ello se deberá de trabajar para preparar a la población en las formas más eficiente de la defensa civil que permitan minimizar los efectos de estas acciones.


En el caso de las Fuerzas Armadas se hace necesario elaborar un plan de contramedidas que debe de incluir tres etapas:


Predicción.- Donde se evalúan las posibles acciones a desarrollar por el enemigo, teniendo en cuenta que esta es quizás la esfera en que más hincapié se hace en la actualidad dentro del Ejército de EE.UU y a la que más importancia y recursos se le asignan. Se debe asumir que la influencia psicológico-informativa sobre los miembros de las FF.AA será intensa y constante e incluirán todos los medios disponibles –panfletos; receptores de radio sintonizados con las estaciones provocadoras; octavillas; mensajes televisivos; emisiones de altoparlantes; objetos lanzados hacia las zonas de desconcentración como bolígrafos; encendedores y otros con información pertinente. En esta etapa se debe pronosticar e identificar los posibles temas y símbolos de operaciones psicológico-informativas que empleará el enemigo con el objetivo de reducir su eficacia y de ser posible neutralizarlos. 


Prevención.- En esta etapa se deberán desarrollar las acciones que permitan familiarizarse con las técnicas, métodos, medios y procedimientos que va emplear el enemigo contra ellos, mostrando ejemplos concretos de otros conflictos (ej. Afganistán, Iraq y Libia). Se deben asignar militares responsables de destruir toda la información, volantes y octavillas que el enemigo lance contra las tropas. Igualmente se debe desarrollar una red de emisoras de interferencia que bloqueen las señales de las radioemisoras subversivas.


Como medios eficaces de prevención de los efectos adversos en las tropas se deberán definir aquellos combatientes más estables desde el punto de vista psicológico y que están en mejor capacidad de resistir la influencia psicológico-informativa a que serán expuestos y que “apadrinarán” a otros combatientes más susceptibles a estas acciones. Igualmente cuando se organicen misiones de pequeños grupos, siempre se incluirá a algún combatiente con estas características. Finalmente se deberá organizar por parte de los Jefes correspondientes el trabajo individual con cada combatiente para desarrollar la autorregulación psicológica.


Un principio muy importante en este proceso es informar a los combatientes de la realidad de la situación. Solo si se les explica la verdad los combatientes estarán en condiciones de asumirla. Nada afecta más la moral del combatiente que las mentiras y las medias verdades que luego se desmoronan ante los hechos. Es necesario inculcar que la victoria o la derrota dependen de ellos, no de los de arriba.


Enfrentamiento.- El enfrentamiento a la influencia psicológico-informativa del enemigo sobre las tropas se puede lograr por diferentes métodos, el más eficaz es la destrucción de los medios que emplea el enemigo en las operaciones, pero esto no siempre es posible. Es necesario que todo el personal este alerta sobre las acciones que realiza el enemigo, no se produzca relajamiento, ni contactos sin control con civiles. Todos los materiales propagandísticos deben ser recogidos, y destruidos después de haber sido estudiados.


Todo esto debe concluir con un trabajo de esclarecimiento y convencimiento de los verdaderos valores que se defienden y de lo negativo e indeseable de las acciones enemigas. Ante esto no pueden olvidar los sirios que las acciones propagandísticas del enemigo no se pueden evaluar mecánicamente como algo “malo” per se, sino que además se pueden emplear como contrapropaganda y una parte de ella no merece atención, solo se ignora.


De otra manera el Gobierno sirio deberá implementar un sistema de recopilación de información entre la población que les permita conocer qué se dice y cuáles son las posibles campañas o rumores que el enemigo hace rodar entre la población y los miembros de las FF.AA. El desenmascaramiento y posterior aclaración de cualquier rumor es un aspecto que no se debe subestimar, su minimización puede costar caro.


1. Contramedidas militares.- Es en este campo donde el trabajo puede ser más intenso por parte de los sirios. Deben de comprender que hay un principio que se ha confirmado por la historia y reza que, la guerra se gana evitándola. Se necesita demostrar la capacidad de hacer pagar un alto costo al agresor.


La experiencia de los conflictos recientes nos indica que desarmarse, hacer concesiones o violar principios, conducen inevitablemente a la derrota y a lo que es peor, la pérdida de innumerable cantidad de víctimas humanas, destrucción del patrimonio nacional y la ignominia de convertirse en un país sin libertad ni independencia.


Ante todo, las FF.AA deben estar en estos momentos en su máxima disposición combativa y trabajando fuertemente para un enfrentamiento que parece inevitable.


Se necesita trabajar por los mandos sirios en los siguientes aspectos:


Elevar la disposición del personal con el objetivo de lograr una alta capacidad volitiva y cohesión combativa, haciendo hincapié en la cooperación entre fuerzas y la estructuración de la defensa territorial. Desarrollar aceleradamente un Plan para construir o restablecer las instalaciones ingenieras que les permitan proteger y enmascarar a las fuerzas, medios militares y civiles, de las acciones del enemigo. Desconcentrar las fuerzas y medios para combatir al agresor, con el objetivo de minimizar los efectos de los bombardeos masivos u ataques sorpresivos. Ante la inminencia de un ataque, asestar un primer golpe contra las instalaciones enemigas a su alcance. Dislocar adecuadamente los sistemas de defensa antiaérea disponibles incluyendo los nuevos S-300 recibidos de Rusia y que deben marcar la diferencia en caso de emplearse correctamente. No se debe repetir el error de Iraq y Libia donde los medios de defensa antiaérea estaban prácticamente desguarnecidos y desprevenidos ante los ataques “avisados” del enemigo. Los S-300 pueden seguir a la vez hasta 12 objetivos y batir de una vez a 6, incluidos los más avanzados “hipersónicos” (velocidades superiores a 5 mach). El empleo masivo de interferencias electrónicas, falsos objetivos y otros elementos que permitan confundir al enemigo, deberá ser una misión a cumplir para la defensa a la agresión. Las fuerzas de seguridad en Siria deben llevar a cabo durante este período y en el futuro, un intenso trabajo de localización, infiltración y eliminación de los grupos irregulares y fuerzas especiales que ya deben de estar operando en el territorio. Es muy posible que ante la imposibilidad de comenzar una agresión a gran escala, estos grupos pasen a ser la “variante” fundamental para quebrar al Gobierno Sirio y desorganizar el país. Contrarrestar con eficiencia estos grupos puede dejar sin argumentos a los agresores. La experiencia demuestra, como en el caso Libio, que por muy pequeña que sea la actividad de estos grupos, los MMD al servicio del “Eje de la Guerra” se encargarán de convertirlos en “masivas” expresiones de “libertad” por parte del pueblo “oprimido”, lo que al final se convierte en el pretexto para “salvaguardar vidas inocentes”.

V.- Papel de Rusia y China en el conflicto.


Hace mucho se habla en los círculos de analistas y periodistas, medios masivos, grupos políticos, centros de estudios, y otros, del papel que deberían jugar Rusia y China en el ámbito internacional. Debemos comprender que China no es ni será una potencia mundial que tenga peso decisivo en la política internacional. Las razones de esta afirmación son:


Los chinos no tienen mentalidad de gran potencia. Su filosofía se contradice con la filosofía de las grandes potencias. Para ellos 2+2 = 4, pero en política internacional esto casi nunca es así. Sus constantes concesiones a las grandes potencias la hacen vulnerable y fácil de manipular. No basta con tener una economía fuerte y unas fuerzas armadas potentes para ser gran potencia. Se necesita ante todo tener aliados y saber mantenerlos. China saca muy buenas cuentas “económicas”, pero está suspensa en cuanto a las cuentas geopolíticas. El nivel de penetración que tiene el capital occidental en la economía China, posee demasiado peso para que ellos puedan decidir sin consecuencias.


Desgraciadamente esto se confirma en este caso. Las últimas declaraciones del portavoz chino reconociendo a la Liga Árabe como organización capaz de llevar las riendas del caso sirio y la petición a Damasco de acatar sus decisiones, son una demostración de la falta de peso y la ambigüedad del gigante asiático. No imaginan cuanto deseo que esto no sea así.


Rusia, es otra cosa. Los rusos si tienen mentalidad de gran potencia. Es cierto que las “imprecisiones” de la época Gorbachov en la extinta URSS y el posterior periodo anarquista de Yeltsin, convirtieron al Oso Ruso en una mascota de peluche y perdieron una parte importante de su protagonismo.


Los últimos pasos de Rusia demuestran el enorme peso de este país en la arena internacional y la necesidad de que recupere su valor como contrapeso a la actitud hegemónica y unipolar de EE.UU. Basta con que se opusieran resueltamente al intento de demonizar a Siria; enviaran un destacamento de Buques de Guerra al puerto de Tartu comandado por el portaviones “Kuznetsov” que posee entre sus “argumentos” 15 cazas SU-33, Sistema de misiles P-700 (incluyendo 12 Cohetes hipersónicos), Sistema de misiles antiaéreos con 192 cohetes; helicópteros y otros “complementos”, además de lo que tiene su escolta y suministraran los S-300 y las baterías de cohetes costeros, para que EE.UU y sus aliados se “congelaran”.


Aparentemente la acción rusa provoco una desaceleración del plan de invasión a Siria.


Es de esperar que occidente cambie el Plan y trate de jugar la carta del aumento de la desestabilización interna, introduciendo armas y grupos subversivos, donde participarían mercenarios, por las porosas y extendidas fronteras sirias. Para ello contará con sus “aliados monárquicos” y como es de esperar Israel.


Se trata de crear varios focos de violencia para dar la impresión de una “rebelión” generalizada que permita justificar su nueva afición a las “revoluciones”.


Todo esto vendrá aparejado con las presiones en organismos internacionales (ONU, o lo que queda de ella; Comisión de DD.HH; Liga Árabe; Tribunal Internacional, etc.), para presionar a Rusia y ponerla en una situación embarazosa.


A Siria le queda un solo camino sino quiere sufrir el desastre de Afganistán, Iraq o Libia. No titubear, continuar con sus cambios que deben implementar sin hacer concesiones y aplastar a los mercenarios que arma el “Eje de la Guerra”, ya sean internos o externos.


El tiempo corre contra ellos. El titubeo cuesta caro. El juego es al duro y sin guante y la pelota es de hierro y fuego. 

Fuentes:


Centro de Estudios Estrategicos Rusia. Psyfactor. Rusia Today

Artículos de Opinión | David Urra | 20-12-2011 | 

 http://tercerainformacion.es/spip.php?article32059

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