L’1 de novembre de 2014, el Partit dels i les Comunistes de Catalunya va acordar la seva dissolució com a partit polític i la cessió de tot el seu capital humà, polític i material a una nova organització unitària: Comunistes de Catalunya.
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Desde su despegue como nación, los Estados Unidos de América contrapusieron siempre al ideario de unidad e integración latinoamericana su pretensión de dominación continental, ambición plasmada el 2 de diciembre de 1823 en la conocida Doctrina Monroe, sintetizada en la frase "América para los americanos".
No fue hasta el último cuarto del siglo XIX, que esa filosofía pudo desplegarse, cuando la industria estadounidense creció como ninguna otra hasta alcanzar la condición de potencia en acelerado ascenso, con lo cual pretendía no solo la dominación del continente, sino que creaba las condiciones para lanzarse a la lucha por una nueva redistribución del mundo.
Ya a finales de 1889, el gobierno norteamericano convocó la Primera Conferencia Panamericana, que fue el punto de partida del "panamericanismo", visto como el dominio económico y político de América bajo la supuesta "unidad continental". Ello implicaba una actualización de la Doctrina Monroe en el momento en que el capitalismo norteamericano arribaba a su fase imperialista. José Martí, quien fue testigo excepcional del surgimiento del monstruo imperialista, se preguntaba a propósito de aquella Conferencia: ¿A qué ir de aliados, en lo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo? Y tenía razón. Entre 1899 y 1945, durante ocho conferencias similares, tres reuniones de consulta y varias conferencias sobre temas especiales, se fue estableciendo el avance de la penetración económica, política y militar de EE.UU. en América Latina.
AUGE DEL PANAMERICANISMO MONROíSTA
A finales de la II Guerra Mundial, de la que EE.UU. salió beneficiado, se inicia una etapa de auge del Panamericanismo y del Sistema Interamericano que va desde la Conferencia de Chapultepec en 1945, pasando por la creación de la OEA en 1948, hasta la invasión a República Dominicana en 1965, consolidándose la subordinación de los gobiernos del continente a la política exterior de EE.UU.
Así, la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz, de Chapultepec, en marzo de 1945, tuvo un objetivo político definido: alinear a los países de la región para enfrentar el proceso que vendría con la creación de la ONU.
Como resultado, en la conferencia de San Francisco, en abril de 1945, en la cual se funda la ONU, la diplomacia norteamericana, apoyada por los países latinoamericanos, defendió la "autonomía" para el Sistema Interamericano y logró que en el artículo 51 de la Carta de la organización mundial se preservara la solución de controversias mediante métodos y sistemas "americanos". La interpretación que le dio el Consejo Directivo de la Unión Panamericana es que dicha Carta nació compatible con el Sistema Interamericano y el Acta de Chapultepec.
En agosto de 1947, la Conferencia Panamericana de Río de Janeiro aprobó una resolución que dio origen a la herramienta que daría vida a la cláusula de permisividad arrancada a la ONU: el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que reafirmaba el principio de "solidaridad" continental esgrimido por Washington, en función de enfrentar cualquier situación que pusiera en peligro "su paz" en América y adoptar las medidas necesarias, incluida el uso de la fuerza. Con el TIAR se impone la voluntad yanki en el continente, constituyendo una amenaza permanente para la soberanía de los países latinoamericanos.
Como colofón, entre el 30 de marzo y 2 de mayo de 1948 la Conferencia Internacional Americana de Bogotá, da vida a la Organización de Estados Americanos (OEA). En medio de esa reunión es asesinado el líder liberal colombiano Jorge E. Gaitán, de gran arraigo popular, hecho que motivó una gran insurrección conocida como el Bogotazo, brutalmente reprimida y que sirvió para manipular el curso y los resultados de la Conferencia, al promover EE.UU. la amenaza que significaban para la democracia el "auge" de la Unión Soviética y el comunismo, al que culpaban por las muertes del Bogotazo.
Pero tanto la Conferencia de Río como la de Bogotá coincidieron con una agudización de los problemas económicos en América Latina, cuyos países —entusiasmados con el Plan Marshall para Europa—, empezaban a demandar uno de asistencia para la región. Mas el propio Secretario de Estado, George Marshall, se encargó de defraudarlos.
De la discusión y adopción de la Carta de la OEA surgió un extenso documento de 112 artículos, firmado sin reservas por los veintiún países participantes en Bogotá. La Carta hacía suyos algunos de los principios cardinales y justos del derecho internacional, sin embargo, a instancias de Washington, se le introdujeron disposiciones que trasladaron a la OEA los postulados principales del TIAR, por lo cual, desde su cuna, la OEA es el instrumento jurídico ideal para la dominación estadounidense en el continente.
Su retórica diplomática relativa a los postulados sobre la independencia y soberanía de las naciones y los derechos del hombre y de los pueblos, han quedado como letra muerta.
PÁGINAS DE UN EXPEDIENTE SANGRIENTO
En 1954 Guatemala fue invadida por tropas mercenarias organizadas por la CIA, que derrocaron al gobierno de Jacobo Arbenz. La OEA se había prestado antes para aprobar una resolución que introducía la variante de intervención colectiva regional, en expresa violación de su propia Carta y la de la ONU. Ante el hecho consumado, el organismo se limitó a "dejar hacer" a EE.UU. y dilató el examen de la situación, ignorando los intereses del país agredido.
La actuación respecto a Cuba a partir del triunfo de la Revolución, el apoyo a la invasión de Playa Girón en 1961, las acciones que desplegó en el orden político-diplomático para aislarnos, que concluyeron con la expulsión de nuestro país en enero de 1962 y la ruptura de relaciones diplomáticas de los países de la región con la Mayor de las Antillas, significaron un nivel de ensañamiento tal, que puso más en entredicho a la organización.
En abril de 1965 desembarcaron los marines yankis en Santo Domingo para impedir la inminente victoria del movimiento popular constitucionalista sobre las fuerzas de la reacción militarista. La OEA envió a la capital dominicana a su Secretario General, el uruguayo José A. Mora, con el aparente propósito de obtener una tregua entre los beligerantes, mientras el Órgano de Consulta dilataba una decisión para facilitar que las fuerzas militares yankis tomaran el control de la situación. Luego de múltiples gestiones, Estados Unidos logró por el estrecho margen de un voto la aprobación de una resolución que dispuso la creación de una Fuerza Interamericana de Paz, produciéndose, por primera vez bajo el sello de la OEA, una intervención colectiva en un país del área.
La OEA, que tenía entre sus postulados básicos el principio de no intervención de ningún Estado en los asuntos internos de otros, continuaba en crisis de credibilidad.
Marzo de 1982 trajo la intervención británica que dio inicio a la Guerra de las Malvinas y a la primera agresión de una potencia extra continental a un país del Sistema Interamericano, lo que, según el TIAR, debía convocar la solidaridad continental con el agredido. ¿Y... ? los Estados Unidos apoyaron política y militarmente a Gran Bretaña e impusieron sanciones económicas contra Argentina. ¿Y la OEA qué? demoró su reacción, adoptó una tibia resolución llamando al cese del conflicto y solo un mes más tarde condenó el ataque armado e instó a los EE.UU. a que levantara de inmediato las medidas aplicadas a Argentina".
Y más, en octubre de 1983 un golpe militar derrocó al primer ministro granadino, Maurice Bishop, quien murió asesinado a manos de los golpistas. A Granada también EE.UU. envió una fuerza invasora de 1900 infantes de marina que tomaron el control de la isla. El principio de no intervención volvía a carecer de validez. En la OEA, la mayoría aprobó esa acción como "medida preventiva", mientras otros la rechazaron. Finalmente se condenó la invasión por catalogarla como violatoria de la Carta de Bogotá.
LA BANCARROTA DEL PANAMERICANISMO
El fin de la llamada Guerra Fría y la desintegración de la URSS cambiaron la geopolítica mundial y la OEA, exigida por Estados Unidos, intentó reacomodarse con el objetivo de serle más fiel a las oligarquías, por lo que comienza en 1991 a promover los preceptos de la democracia representativa burguesa y del neoliberalismo. Bajo esas banderas nacen las Cumbres de las Américas, a iniciativa de EE.UU., las que otorgaron renovados mandatos a la organización.
En este momento sobresale la creación de la Carta Democrática Interamericana en 1992, que llevó a nivel de tratado la imposición del unipolarismo a la región, es decir la OEA no cambió su cara, tanto que frente al golpe militar en Haití, que depuso al presidente Jean Bertrand Aristide, exhibió el mismo grado de incapacidad y putrefacción. Delegó el tema en el Consejo de Seguridad de la ONU, que aprobó una fuerza militar multinacional ¿liderada por quién? por EE.UU.
Ya en pleno siglo XXI, a nadie le quedan dudas de la irrelevancia, obsolescencia y descrédito de una organización que ha sido cómplice de los principales crímenes de Estado ocurridos en América Latina y el Caribe en la segunda mitad del siglo XX. A pesar de que en ocasiones Estados Unidos la relegó, nunca la descartó. La necesita viva para influir y dividir a la región y frenar la consagración de su único, inevitable y verdadero destino histórico: la integración martiana y bolivariana de sus pueblos.
LA OEA CONTRA CUBA. COMPLICIDAD Y LEGITIMACIÓN DE LAS AGRESIONES IMPERIALISTAS
El 18 de marzo de 1959, a solo dos meses y medio de la victoria popular del Primero de Enero, el nuevo Embajador de Cuba ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Raúl Roa García, exponía la posición que iba a definir en lo adelante la relación entre la triunfante Revolución y el organismo hemisférico: [...] En largos años no se había erguido y escuchado la voz genuina de Cuba en el Consejo de la OEA. [...] No resulta ocioso recordarlo por lo que tiene de novedad histórica y de obvio estímulo a los pueblos todavía oprimidos. El derrocamiento de una tiranía mediante la acción armada no es un suceso insólito en nuestra América; sí lo es, en cambio, la que derribó la de Fulgencio Batista en Cuba.
Esta posición cubana partía del conocimiento de su liderazgo revolucionario sobre la ya para entonces breve y triste historia de la OEA, al servicio de Estados Unidos, que desde enero de 1959 había diseñado un plan para utilizar a la organización en contra de la Revolución y de nuestro pueblo. Hasta ese momento, ningún mecanismo multilateral o regional había infringido o tratado de infringir más daño a un país que el de la OEA a Cuba.
La denominada "cuestión cubana" ocupó un lugar prioritario en la agenda de la OEA y, de conformidad con los intereses de Estados Unidos, comenzó a sentar las bases para el aislamiento político-diplomático de Cuba y la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), para intentar "legitimar" una agresión militar directa contra Cuba.
En agosto de 1959, los Gobiernos de Brasil, Chile, Estados Unidos y Perú, solicitaron la convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para abordar la situación en el Caribe. La Revolución había promulgado la Primera Ley de Reforma Agraria, eliminando los grandes latifundios, entre ellos los de la United Fruit, en la que tenían intereses económicos los hermanos Allan Dulles, Secretario de Estado, y Foster Dulles, jefe de la CIA.
La V Reunión de Consulta, en Santiago de Chile, no adoptó ningún documento condenando a nuestro país, pero creó el "marco conceptual" que serviría a los propósitos de la política yanki contra nuestra nación; estableció la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y la Comisión Interamericana de Paz recibió nuevas facultades, lo cual formaba parte de la estrategia de creación o perfeccionamiento de herramientas que serían claves en la aplicación de directrices yankis contra Cuba en el seno de la OEA.
Las reuniones se sucedían unas tras otras y Roa, prevenido de los objetivos de esas citas sobre el Caribe, declaró, primero en Washington: El Gobierno de Cuba está convencido que todas esas acusaciones lo que pretenden es crearle a Cuba un ambiente internacional hostil, y organizar en Cuba una conjura internacional de tipo intervencionista, a los efectos de interferir, obstaculizar o malograr el desarrollo de la Revolución cubana. Remataba luego en San José sus palabras con una acusación reveladora: Si de hacer justicia se trata, debería sancionarse, conjuntamente, a Trujillo y al gobierno de Estados Unidos.
CONJURA Y VINDICACIÓN EN SAN JOSÉ
Del 22 al 29 de agosto de 1960 se realizó en San José, Costa Rica, la VII Reunión de Consulta. Entre los puntos de su agenda aparecía el fortalecimiento de la solidaridad continental y del sistema interamericano, especialmente ante las amenazas de intervención extracontinental, y la consideración de las tensiones internacionales existentes en la región del Caribe, para asegurar la armonía, la unidad y la paz de América, entre otros.
La cita adoptó una Declaración que en sus párrafos operativos 4 y 5 señalaba que ...el Sistema Interamericano es incompatible con toda forma de totalitarismo y que la democracia solo logrará la plenitud de sus objetivos en el continente cuando todas las repúblicas americanas ajusten su conducta a los principios enunciados en la Declaración de Santiago de Chile y todos los Estados miembros de la Organización regional tienen la obligación de someterse a la disciplina del sistema interamericano, voluntaria y libremente convenida y que la más firme garantía de su independencia política proviene de la obediencia a las disposiciones de la Carta de la Organización de Estados Americanos.
En San José quedaron establecidas las condiciones necesarias, conforme a los términos yankis, para imponer la exclusión del gobierno cubano. En protesta, al anunciar la decisión de retirarse de aquel vergonzoso conciliábulo, el Canciller Roa sentenció con una memorable y contundente frase la ruptura definitiva con la OEA: [...] Los gobiernos latinoamericanos han dejado a Cuba sola. Me voy con mi pueblo, y con mi pueblo se van también de aquí los pueblos de nuestra América.
En respuesta a los resultados de la Reunión de San José, más de un millón de cubanos reunidos en la Plaza de la Revolución en histórica Asamblea General del Pueblo de Cuba, adoptaron la I Declaración de La Habana, mediante la cual se rechazaron las pretensiones hegemónicas de Estados Unidos contra Cuba, su política de aislamiento y el servilismo de la OEA ante esas patrañas.
LA EXPULSIÓN Y EL INTENTO DE AISLAMIENTO
En diciembre de 1961 el Consejo Permanente de la OEA decide, a solicitud de Colombia, convocar la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para enero de 1962 (del 22 al 31), en Punta del Este, donde se adoptaron nueve resoluciones, cuatro de ellas contra Cuba, pero la IV era la "joya" de la OEA, titulada Exclusión del actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano, que era la máxima aspiración yanki para deslegitimar en lo político y diplomático a nuestra Revolución. La resolución fue aprobada con 14 votos afirmativos (Estados Unidos tuvo que comprar el voto de Haití para obtener la mayoría mínima), uno en contra —Cuba— y seis abstenciones: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y México. Las dos últimas naciones expresaron que la expulsión de un estado miembro no procedía, pues no existía una reforma previa de la Carta de la organización.
El entonces presidente, Osvaldo Dorticós, levantó la bandera que había alzado antes, en aquel mismo escenario, el Canciller de la dignidad Raúl Roa: [...] Si lo que se pretende es que Cuba se someta a las determinaciones de un país poderoso, si lo que se busca es que Cuba capitule, renuncie a las aspiraciones de bienestar, progreso y paz que animan su revolución socialista y entregue su soberanía, si lo que se intenta es que Cuba vuelva la espalda a países que le han demostrado una amistad sincera y un respeto cabal; si, en una palabra, se intenta esclavizar a un país que ha conquistado su libertad total después de siglo y medio de sacrificios, sépase de una vez: Cuba no capitulará. [...] Vinimos convencidos de que se tomaría una decisión contra Cuba pero eso no afectará el desarrollo de nuestra Revolución. Vinimos para pasar de acusado a acusador, para acusar al culpable aquí, que no es otro que el gobierno imperialista de Estados Unidos. [...] la OEA se hace incompatible con la liquidación del latifundio, con la nacionalización de los monopolios imperialistas, con la igualdad social, con el derecho a la educación, con la liquidación del analfabetismo [...] y en ese caso Cuba no debe estar en la OEA. [...] Podremos no estar en la OEA, pero Cuba Socialista estará en América; podremos no estar en la OEA, pero el gobierno imperialista de los Estados Unidos seguirá contando a 90 millas de sus costas con una Cuba revolucionaria y socialista [...].
Derrotado en Girón en 1961, fracasados los planes de la Operación Mangosta que condujeron a la Crisis de Octubre de 1962, con el bloqueo económico, comercial y financiero ya proclamado y con bandas terroristas combatiendo en las montañas del Escambray, a Estados Unidos le quedaba solo internacionalizar su abyecta política, para lo cual se vale de la IX Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, en Washington en julio de 1964, mediante una resolución inspirada en el TIAR, que ya había desplazado a la Carta de la OEA, disponiendo que los gobiernos de los Estados Americanos rompieran sus relaciones diplomáticas o consulares con el Gobierno de Cuba. Solo México mantuvo una posición digna y no se plegó a los designios del imperio.
LA CARTA DEMOCRÁTICA Y EL FRACASO DE UNA MALA POLÍTICA
Justo el 11 de septiembre del 2001, cuando se desplomaban las torres gemelas en Nueva York, se promulgó la Carta Democrática Interamericana, la más reciente y solapada maniobra yanki contra Cuba en la OEA, la cual estableció las reglas que estaban obligados a seguir los países para ser miembros del bloque hemisférico. Antes no se podía ser marxista-leninista; ahora había que adoptar como requisito la democracia representativa burguesa y el "Dios Mercado". En el fondo, se promovía, de forma similar, la exclusión de nuestro país.
Pero la Revolución ingresó al siglo XXI vencedora del más largo y cruento asedio que pueblo alguno ha conocido en la historia de la humanidad. Es un símbolo de que los poderes imperiales no son omnímodos ni eternos. La nobleza y voluntad de nuestro pueblo es reconocida en todo el planeta. La OEA había fracasado rotundamente.
Cuba tiene fluidas relaciones diplomáticas con todas las naciones del hemisferio y fue aclamada en el Grupo de Río, porque ningún pueblo del continente nos excluyó jamás. Nuestro país no se asustó, no claudicó, no cambió un ápice su decisión soberana, no negoció su libertad, su independencia y su libre determinación. No es una posición de ultranza, es un principio, y fue fijado por Raúl Roa en agosto de 1959 al decir: [...] La Revolución Cubana no está a la derecha ni a la izquierda de nadie: está al frente de todos, con posición propia e inconfundible. No es tercera, ni cuarta, ni quinta posición. Es nuestra propia posición.
LA OEA DEBE SER DESMANTELADA COMO LA ÚNICA OPCIÓN LIBERADORA DE HOY
El 2 de septiembre de 1960, tras consagrarse la conjura de la OEA contra Cuba, en San José, el Comandante en Jefe convocó al pueblo de Cuba en Magna Asamblea General, celebrada en la Plaza de la Revolución José Martí y dio lectura a la histórica proclama conocida como Primera Declaración de La Habana, en cuyo octavo y último párrafo dispositivo, definía:
[...] La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba reafirma su fe en que la América Latina marchará pronto, unida y vencedora, libre de las ataduras que convierten sus economías en riqueza enajenada al imperialismo norteamericano y que le impiden hacer oír su verdadera voz en las reuniones donde cancilleres domesticados, hacen de coro infamante al amo despótico. Ratifica, por ello, su decisión de trabajar por ese común destino latinoamericano que permitirá a nuestros países edificar una solidaridad verdadera, asentada en la libre voluntad de cada uno de ellos y en las aspiraciones conjuntas de todos. En la lucha por esa América Latina liberada, frente a las voces obedientes de quienes usurpan su representación oficial, surge ahora, con potencia invencible, la voz genuina de los pueblos, voz que se abre paso desde las entrañas de sus minas de carbón y de estaño, desde sus fábricas y centrales azucareros, desde sus tierras enfeudadas, donde rotos, cholos, gauchos, jíbaros, herederos de Zapata y de Sandino, empuñan las armas de su libertad, voz que resuena en sus poetas y en sus novelistas, en sus estudiantes, en sus mujeres y en sus niños, en sus ancianos desvelados. A esa voz hermana, la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba le responde: ¡Presente! Cuba no fallará. Aquí está hoy Cuba para ratificar, ante América Latina y ante el mundo, como un compromiso histórico, su dilema irrenunciable: Patria o Muerte.
En medio de los aplausos y la aprobación de más de un millón de brazos, Fidel expresó: [...] Ahora falta algo. Y con la Declaración de San José, ¿qué hacemos? El pueblo coreó: ¡La rompemos!, ¡La rompemos! Tomó en sus manos aquella bochornosa Declaración y la rompió ante la multitud. Quedaban claras las cosas entre Cuba y la OEA. Las palabras finales de la Declaración de la Habana eran la premonición de lo que iba a ocurrir casi medio siglo después, al asistir la Revolución cubana a los últimos estertores de la organización que se prestó para la sucia tarea de sepulturero imperial.
TERAPIA CONTRA EL DESPRESTIGIO
Desprestigiada y devaluada, en pleno ocaso del imperio, encontró su salvación en una iniciativa del presidente William Clinton, quien en 1994 propuso las reuniones cumbres con todos los jefes de Estado y Gobierno del hemisferio, cuya organización, conducción y seguimiento confió a la Organización de Estados Americanos, con el fin de rescatarla de la inopia en que había caído.
Tras la IV Cumbre de las Américas (Mar del Plata-2004), donde quedó enterrada el Área de Libre Comercio para las Américas, la OEA recibía otra bofetada que iría a engrosar su nefasto legado. Luego, su silencio frente a la incursión colombiana en Ecuador del 1ro. de marzo del 2008, también la sacudió y como otras tantas veces, el gobierno yanki amparó el hecho, mientras el Grupo de Río respondió por la depauperada y vieja dama, dejándola para siempre sin voz.
Durante la V Cumbre, en Puerto España, Trinidad y Tobago, en abril pasado, la OEA tampoco supo estar a la altura de las circunstancias en los hechos que condujeron a la masacre de campesinos en Pando, Bolivia, en septiembre del 2008. Fue la joven UNASUR la nueva voz vigorosa que vindicó los derechos de los ignorados de siempre. Una vez más calló aquella que el agudo Canciller de la Dignidad, Raúl Roa García, calificara como "Ministerio de Colonias" de Estados Unidos.
Ante una realidad que ya le es ajena, la OEA se vio de frente a la sólida posición de los países de la región por la injusta exclusión de Cuba de la cita trinitaria. Ni ella ni su secretario general, el chileno José Miguel Insulza, pudieron evitar que el cuestionamiento a la política norteamericana hacia la isla fuera el gran protagonista. Insulza, había alertado Fidel, no tenía conciencia de que [...] El tren ha pasado hace rato, y él no se ha enterado todavía¼
Lo ocurrido allí demostró a los estadounidenses (acostumbrados a no aprender de los fracasos) que América Latina y el Caribe vive una realidad bien distinta a la de 1960 y 1962 en la que la región fungía como dócil escenario. La OEA y su portavoz, Insulza, no lo comprendieron, y repitieron la vieja práctica de hablar en nombre del amo: "EE.UU. tiene la voluntad de hablar con ellos (Venezuela y Bolivia). Pero debe ser un diálogo sin condiciones. Muchos de los problemas surgieron porque se elevaron condiciones. Y eso es cierto tanto en el caso de Cuba como con los otros". Así volvía sus pasos sobre lo que ha sido el corazón de la conflictiva relación entre Estados Unidos y la región, Cuba incluida: un diálogo con condiciones impuestas desde Washington.
La OEA impuso la doble moral, la corrupción política y administrativa, hizo ingobernables las democracias, las convirtió en dictaduras y cuando no les sirvieron más, las reconvirtió en democracias más menguadas y lacayunas aún, pues en la nueva era neoliberal, con los capitales oligárquicos transnacionalizados, estas eran parte de un entramado de poder mucho más sofisticado, cuyos hilos no radicaban necesariamente en las Casas de Gobierno o en los Parlamentos, sino en las corporaciones del continente.
SANGRE POR TODOS SUS POROS
Washington y la OEA fueron coherentes con su tenebroso pasado cuando percibieron las primeras amenazas.
La organización que había favorecido el golpe de Estado de 1952 en Cuba, la que fue tan vaga frente a la acción militar contra el gobierno constitucional de Jacobo Árbenz en Guatemala; la que respaldó al sátrapa Anastasio Somoza y en 1961 no condenó la invasión mercenaria a Cuba, mientras eludía toda crítica al golpe de Estado contra el presidente electo de Ecuador Velazco Ibarra, seguía siendo exactamente la misma que auspiciaba con su indulgencia la invasión militar a República Dominicana en 1965 y el envío de boinas verdes y armas a Guatemala en 1966, y a Bolivia en 1967, en tanto aplaudía las graduaciones de cientos de torturadores y represores en la Escuela de las Américas del Canal de Panamá.
Contempló los golpes de Estado patrocinados por el gobierno de Estados Unidos en Uruguay, Argentina y Chile. Calló ante la muerte de Salvador Allende, ante el asesinato y desaparición forzosa de decenas de miles de sudamericanos durante la tenebrosa Operación Cóndor. No promovió la paz en Centroamérica durante los años ochenta, en un conflicto que cobró cerca de cien mil vidas humanas. No respaldó las investigaciones para esclarecer la sospechosa muerte del general Torrijos en Panamá, ni sus embajadores dejaron de tomar café cuando las ingloriosas invasiones a Granada, en 1983, y a la propia Panamá, en 1989.
Brindó respaldo a Pedro "El Breve", durante las difíciles jornadas que vivió Venezuela en abril del 2002, tras la intentona golpista, vencida por la ejemplar respuesta del pueblo que rescató a su Presidente. Esa actitud evidenció hasta dónde era capaz de llegar su hipocresía y alineación con el poder imperial, al no aceptar el carácter genuino del proceso bolivariano venezolano, que le había dado una lección justo allí donde más le dolía, sometiéndose como ningún otro gobierno al escrutinio de sus electores y salir victorioso.
Al empeñarse la OEA en cuestionar la legitimidad democrática de las elecciones en aras de favorecer la política estadounidense de derrocar la revolución bolivariana, puso al desnudo toda la inmoralidad de la famosa Carta Democrática.
Solo faltaba a este podrido historial el caso particular de Bolivia, con abundantes y claras evidencias del comprometimiento de EE.UU. en una guerra sucia para derrocar a Evo Morales, el primer presidente indígena de América. A la OEA y al señor Insulza les sobró ¿pudor? para evitar llamar las cosas por su nombre (golpe de Estado, por ejemplo) y prefirieron indicar con lenguaje arlequinesco que [...] en Bolivia se ha llegado a un punto en que o se acuerda un inmediato cese de las hostilidades y se pasa a la negociación, o la situación se pondrá muy difícil [...]. En su complicidad por omisión, la OEA ignoró las suficientes evidencias de que la DEA y la CIA estaban detrás de los planes de magnicidio en Bolivia.
ENTERRAR EL PESTILENTE CADÁVER
Hay demasiado comprometimiento con la muerte, el genocidio y la mentira para que la OEA sobreviva a estos tiempos. Es un cadáver político. Sin embargo, no faltan quienes en un afán de resucitar al muerto, buscan enmendarlo por la vía de "perdonarle la vida a Cuba". La realidad es que sin la OEA, los Estados Unidos perderían uno de sus principales instrumentos político-jurídicos de control hegemónico sobre el hemisferio occidental.
Desmantelarla y fundar una nueva organización de países latinoamericanos y caribeños, sin EE.UU., sería la única manera para que América Latina y el Caribe puedan determinar su destino sin poner en peligro su identidad y avance realmente hacia una gran patria unida, que Martí y Bolívar indicaron como meta histórica.
En cuanto a Cuba, no necesita de la OEA. No la quiere ni reformada. Nunca retornaremos a ese vetusto caserón de Washington, testigo de tantas vergüenzas compradas y tantas humillaciones. Raúl lo expresó con palabras de Martí: Antes de ingresar a la OEA, primero se unirá el Mar del Norte con el Mar del Sur y nacerá una serpiente de un huevo de águila.
Benedetti, explica la transcendencia que tuvo para el La revolución Cubana :
“El año 59 fue decisivo, no sólo para mí, creo que también para todos los latinoamericanos; no sólo para la gente de izquierda, sino también para la gente de derecha. Algo aconteció en ese año que cambió la relación de fuerzas, los puntos de vista, las actitudes humanas, y fue la Revolución Cubana. En un país como el nuestro, que había estado tan de espaldas a América, mirando a Europa especialmente, más que a Estados Unidos, ese acontecimiento fue un sacudón decisivo y en relación, hasta más dramático que en otros países de América Latina. Significó un serio tirón de orejas para nosotros, los intelectuales, que estábamos muy encandilados con lo europeo. Para mí fundamentalmente representó la necesidad de ponerme al día conmigo mismo, y en ese sentido hubo toda una etapa de autoanálisis y de autocrítica con respecto a las actitudes que había tenido hasta ese momento. La Revolución Cubana me sirvió también para comunicarme con mi país, para ver de manera distinta el Uruguay, y frutos de eso son evidentemente ciertos cambios que se establecen en el orden literario “.
“LA SEÑORA DE LOT”, QUEMAR LAS NAVES
En esta composición, un combativo Benedetti recuerda lo que significaron para la oligarquía de Fulgencio Batista los diez primeros años de la Revolución Cubana:
El primero de enero
de mil novecientos sesenta y nueve
la señora de lot
gusana del vedado
no resiste el consuelo de la tentación
e insuficientemente perpleja mira
los diez años llameantes
que quedaron atrás
por cierto que no es cómodo ver de nuevo
cómo son atrapados su vecino el caco su primo el gangster su
suegro el ex verdugo
cómo el infame astrólogo tiene el descaro de anunciarle
acrecentarás tu propiedad
cualquiera sin murmurarle adiós ni allá te
esperaremos
la señora de lot
gusana del vedado
comprueba atónita (...) cómo el país es sojuzgado por la dulce ferocidad
del alfabeto
cómo la sexta mansión de su estirpe es invadida por becarias
radiantes por negritas
cómo la revolución acierta y se equivoca y comete milagros
sin visto bueno
cómo la revolución se da de bofetadas humaniza su astucia y
cuando está a punto de volverse alegoría se echa
limón en los ojos y la alegoría se va sutilmente al
carajo y la revolución en cambio permanece
la señora de lot
gusana del vedado
mira hacia atrás y ve cómo se trabaja en silencio y en escándalo
cómo el bloqueo no se desmorona con vivas y deseos y sin
embargo
cómo el orgullo puede ser un dignísimo cepo y sin embargo
sin embargo nadie se encoge de hombros
la indiferencia está fuera de uso
la isla se mueve con su bloqueo
como saturno con su anillo
para su suerte o para su oprobio
para su premio o su penitencia
no se convierte en estatua de sal
sencillamente sigue y seguirá siendo
la señora de lot
gusana del vedado.
El escritor y luchador universal uruguayo, Mario Benedetti, recibe en sus manos el Premio de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA) en su primera edición, en la categoría Letras.
Hace entrega el ministro del Poder Popular para la Cultura de Venezuela, Francisco Sesto.
Tanto el Gobierno Bolivariano de Venezuela como la República de Cuba reconocen y destacan a Mario Benedetti por haberse consagrado, de manera sostenida, a través de su vida y el conjunto de su obra, a engrandecer el patrimonio artístico, literario y el pensamiento de América Latina y el Caribe con aportes originales, y –además- por haber contribuido notablemente a enriquecer los valores compartidos y, a la vez, diversos que conforman la comunidad de nuestros pueblos, favoreciendo su emancipación y descolonización cultural.
En 2007 fue condecorado en Uruguay por el Presidente Hugo Chávez con la orden Francisco de Miranda.
Oftalmólogos cubanos alcanzaron la cifra de 400.000 cirugías en Bolivia en el marco del programa Operación Milagro, que ya ha beneficiado a más de 1,5 millones de personas en 35 países, informó hoy el Gobierno de Evo Morales.
Qué.es
12-05-09
El mandatario celebró la cifra de 400.000 intervenciones desde que la Operación Milagro llegó a Bolivia en 2006 con un acto al que también asistieron el ministro de Salud, Ramiro Tapia, y el embajador de Cuba en La Paz, Rafael Dausá.
Ante un nutrido grupo de facultativos cubanos, Morales agradeció lo que calificó de "solidaridad de verdad" y aprovechó para dar la bienvenida a los peruanos que pasan la frontera para operarse de forma gratuita a pesar, dijo, de la oposición del Gobierno de Lima.
El mandatario saludó la llegada a la clínica cubana instalada en la localidad de Copacabana, a orillas del lago Titicaca, de "esos hermanos que se escapan del control del Gobierno peruano para hacerse atender gratuitamente".
"Algún parlamentario peruano dijo 'hay que cerrar las Casas del Alba en Bolivia'. No conozco Casas del Alba (...) sí conozco los 18 centros oftalmológicos. Si eso son Casas del Alba, jamás se van a cerrar", agregó.
En febrero, una comisión del Congreso peruano llegó a Bolivia para investigar las supuestas instalaciones de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), tras lo que concluyó que suponen una injerencia de los Gobiernos de Bolivia y Venezuela en los asuntos internos de Lima.
El presidente boliviano además reveló hoy que fue intervenido por médicos cubanos en una tercera operación que no se había hecho pública y de la que aportó pocos detalles. Morales dijo que se produjo después de la intervención de nariz que tuvo lugar a principios de febrero y que fue motivada porque "sospechosamente apareció una manchita" que "no se sabía qué era, pero tampoco dolía" y los médicos le dijeron: "para prevenir hay que operar". "Me operaron a las cinco de la mañana y esa tarde quería jugar (fútbol), pero el médico me lo ha prohibido. A los dos días estaba jugando sin muchos problemas", agregó. Sobre las 400.000 intervenciones de la Operación Milagro, Morales calculó que si cada intervención cuesta unos 500 dólares, eso ha permitido ahorrar al Gobierno unos 200 millones de dólares. "No sabemos con qué pagar. Es inalcanzable el trabajo que hacen ustedes por la gente pobre", dijo el mandatario a los cubanos presentes en el acto. La Operación Milagro, programa impulsado desde 2004 por Cuba y Venezuela, se propone llegar a intervenir de cataratas, glaucomas y pterigium, entre otras dolencias, a seis millones de pacientes de bajos recursos económicos hasta 2016. En Cuba han sido intervenidos cerca de 270.000 pacientes y más de 1,33 millones en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Perú, Nicaragua, Paraguay, Uruguay, Surinam, Mali y Angola, entre otros países. Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay más de 37 millones de personas ciegas por enfermedades que pueden prevenirse, de las cuales más de un millón y medio son menores de 16 años.
Cuba y su Revolución, en los últimos 50 años, han significado paradigma de las aspiraciones de justicia y equidad social para millones de trabajadoras y trabajadores de todo el mundo, así como referente de resistencia y dignidad frente a la agresiva política imperialista desatada por las sucesivas administraciones de los EE.UU, con el único fin de doblegar y hacer fracasar las conquistas alcanzadas por el pueblo cubano durante más de un siglo de luchas libertarias.
Muy tempranamente, tras el triunfo revolucionario de 1959, el pueblo cubano ha venido sufriendo los embates del criminal bloqueo a que ha sido sometido por parte de los EE.UU y recrudecido en los últimos tiempos, poniendo a prueba su capacidad de resistencia y voluntad de lucha, demostrando día a día, bajo la guía del compañero Fidel, y contando como premisa fundamental con la unidad de su pueblo, su firme decisión de vencer y avanzar hacia estándares mayores de bienestar y justicia social para todos.
No ha bastado bloquear económicamente a Cuba, también su pueblo ha sido victima de la política militarista imperial y de cuantiosos hechos de terrorismo animados y protegidos por las empecinadas administraciones norteamericanas. Con extraordinaria valentía, el pueblo cubano las ha enfrentado y enfrenta, tomando la firme resolución de defenderla hasta con su propia sangre.
A lo largo de todos esos años, las trabajadoras y trabajadores, representados en su movimiento sindical agrupado en la gloriosa Central de Trabajadores de Cuba (CTC), han sabido ser fieles a sus tradiciones de lucha y se han convertido en protagonistas excepcionales de su Revolución, donde cada hombre o mujer, desde su puesto de trabajo se erige como defensor de su Revolución, por la que tantos dieron sus vidas.
Aún en estas circunstancias, Cuba ha hecho de la solidaridad uno de sus principio fundamentales. Numerosa sangre cubana ha quedado en los suelos de países que han luchado por su independencia, miles de sus trabajadoras y trabajadores han brindado su aporte desinteresado en no pocas de nuestras naciones, llevando la luz de la enseñanza a los más necesitados, el milagro de salvar vidas humanas y por una salud de calidad al alcance de todos y han puesto la fuerza de sus manos en nuestros campos, fábricas, escuelas y obras sociales, ello en aras del bienestar económico y social de nuestros pueblos.
De igual manera ha actuado en los escenarios políticos internacionales, identificándose y defendiendo las causas más justas a favor de la autodeterminación de los pueblos.
Es por todo ello que los representantes de las organizaciones sindicales presentes en La Habana en ocasión de este encuentro, vinculado a la celebración del 1 de Mayo, expresemos nuestro más elevado sentimiento de agradecimiento por el ejemplo que la revolución cubana, sus trabajadoras y trabajadores y su pueblo han dado al mundo en estos 50 años de luchas y victorias, así como todos y cada uno de los innumerables gestos de hermandad y solidaridad para con nuestros pueblos.
De igual manera, queremos expresar nuestro apoyo a su justo reclamo para que cese el criminal bloqueo a que es sometido el pueblo cubano, exigiendo se ponga fin a la política militarista y al ejercicio del terrorismo y donde por enfrentarlo, cinco patriotas cubanos guardan injusta cárcel en prisiones de los EE.UU, mereciendo su inmediata liberación.
Por lo antes expuesto, convocamos a las organizaciones sindicales internacionales, a que el próximo 12 de septiembre del 2009 reclamemos ante las sedes diplomáticas de los EE UU, la liberación de los mismos y el otorgamiento de las visas a Adriana y Olga.
Recientemente, la V Cumbre de las Americas, celebrada en Trinidad y Tobago, puso de manifiesto el unánime reclamo de los países latinoamericanos y caribeños por el fin de dicho bloqueo y por la participación plena de Cuba en los más diversos escenarios internacionales. Ante ello, los aquí presentes expresamos nuestra coincidencia con dichas posiciones y saludamos los esfuerzos que se vienen dando en la región por cambiar el actual estado de relaciones, donde Cuba representa faro y guía para nuestras naciones.
Así mismo, queremos dejar constancia de nuestra felicitación a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en su 70 aniversario, reconociendo en ella su compromiso y unidad entorno a su revolución, su protagonismo a lo largo de todos estos años, por su acompañamiento y solidaridad con nuestras luchas y por su incansable lucha en defensa de los más claros ideales de justicia social.